Técnicas para mejorar el drenaje del suelo

El drenaje de suelos se refiere a la absorción del agua que recorre la superficie. Esta hidratación de la tierra será con mayor o menor rapidez independientemente si el líquido es producto de la lluvia o el riego que realiza el hombre.

Al hablar de drenaje es necesario tomar en cuenta el tiempo que tarda el agua en infiltrarse desde la superficie hasta las capas más profundas. Si el drenaje es muy lento, se estanca en el área donde se desarrollan las raíces y pudieran generarse enfermedades, ya que habría exceso de humedad.

 Conociendo el suelo.

Es importante conocer el tipo de suelo, porque de esto dependerá que la circulación y succión del agua sea rápida o lenta. Los extremos de ambos casos no son buenos, porque si es muy rápida, las raíces de las plantas no aprovechan en su totalidad los nutrientes o el agua que se rocía, ya que se va velozmente a las capas profundas. Aun cuando el riego sea abundante, tiende a creerse que el suelo está seco.

En los suelos arenosos el drenaje es excesivo y difícilmente el terreno retiene el agua, por lo que el regado tiene que ser frecuente para que la vegetación absorba lo necesario. En los arcillosos el agua suele estancarse y las plantas terminan ahogándose porque no les llega oxígeno.

Se recomienda usar un sistema de drenaje que integre impermeabilización y que solo será eficaz si no está sujeta a acciones mecánicas o de trabajo ni sometida a presiones hidrostáticas; es importante que también tenga un drenaje vertical para que se ocupe de conducir las aguas hacia un colector, al mismo tiempo que resguarda la impermeabilización ante posibles daños.

El colector lo tiene que componer un tubo perforado en la parte baja de la superficie que se drenará; además, se envuelve con un material filtrante. El objetivo de estos mecanismos es que conduzcan el líquido recibido del drenaje vertical, hacia la red principal aliviando presiones y favoreciendo la estabilidad.

Otros sistemas de drenaje.

Las tuberías funcionan como buenos sistemas para drenar. Si son cañerías corrugadas tienen mejor resistencia; de acuerdo a la profundidad de instalación, se determina la capacidad de peso que pueden resistir. Generalmente, las tuberías son agujereadas para facilitar el regado y circulación.

Las bombas de drenaje también son otras de las técnicas para mejorar el drenaje de los suelos. Si se instala una red de tubos y se combina con una bomba de achique, el agua fluye en caso de estancamientos extremos.

Otros sistemas más “artesanales” tienen que ver con la creación de zanjas, porque si el agua sobrante termina su recorrido en una cuneta, no se producirían encharcamientos excesivos.

También funciona alinear los terrenos para igualar los niveles; de ser necesario, se recomienda crear pendientes.

Si no sabe cuándo su terreno es de fácil drenaje, le dejamos un dato muy sencillo que lo sacará de dudas: Pruebe cavando un hoyo de unos 50 o 70 centímetros de profundidad y llénelo de agua. Una vez hecho este procedimiento, deje el agua durante 48 horas; si pasado ese tiempo el pozo continúa, el terreno no desagua como es debido. Entonces es conveniente intervenir.

Una alternativa más, es fijarse en época de lluvias si el agua corre, es succionada o se empoza. En el último caso, no es una señal positiva en cuanto a drenaje se refiere.

El drenaje en los suelos es de gran importancia, tanto en agricultura, carreteras o zonas urbanizadas, porque permite el recorrido adecuado de las aguas y controla la acumulación de sales para que estos sean fértiles y productivos, aparte de prevenir el estancamiento que pudiera acarrear enfermedades.

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